
¿POR QUÉ CRUJE EL FRENTE RENOVADOR?
Tras dos décadas de hegemonía en Misiones, el Frente Renovador cruje. La crisis del modelo económico que lo fundó, intentos de reinvención fallidos y un descontento social que disciplina con castigos ejemplares marcan su otoño.
POLÍTICA
Nicolás Godoy
12/11/20259 min read
Pero la realidad lo volvió a sorprender con la advertencia de que el mundo cambiaba y la vida seguía aún a espaldas de su poder.
El otoño del patriarca
El Frente Renovador de la Concordia se construyó en el año 2003, en el marco de muchas crisis/transformaciones tanto nacionales como locales, y en los aspectos sociales, culturales, económicos, políticos, etc. Para comprender la trayectoria de este proyecto político provincialista hay que observar los distintos niveles, cada uno con su particularidad, pero íntimamente relacionados. Con esto me refiero concretamente a cómo operaron las dinámicas internacionales y nacionales en los procesos subnacionales*, en el cual la provincia no es una mera caja de resonancia de esos fenómenos, sino un espacio donde los mismos conviven con el campo local, con historia, actores y reglas propias.
Entonces, así como surgió el kirchnerismo y el PRO como nuevos representantes políticos (ambos con un ancla territorial, el primero en la Provincia de Buenos Aires y el otro en CABA, pero con influencia y proyección a nivel nacional), también la Renovación. Espacios nuevos, pero con elencos políticos que forjaron su trayectoria en la Argentina menemista. No quedan dudas de que estos actores de la política llegaron para representar cosas nuevas, pero la ruptura con el pasado nunca es total, hay que detenerse a poner la lupa para observar las continuidades con lo anterior. Por ej, Carlos Rovira fue un intendente menemista, como Néstor Kirchner un gobernador menemista, pero que ambos (socios, por cierto) en el siglo XXI consolidaron sus estilos propios y adecuados a la época.
Rovira se curtió en el Estado Neoliberal, de la Argentina del aumento de la pobreza, del desempleo y la desindustrialización, la de los gobiernos amigos de empresarios, del bipartidismo y la política del asistencialismo social. Este mismo modelo crujió y explotó en el 2001, momento en el que se cristalizó la crisis de la representación política, y es en este marco que el Ingeniero Carlos Eduardo, que era la mano derecha -y tal vez izquierda- de Ramón Puerta (líder del PJ misionero en ese entonces), le hizo zancadilla y edificó una nueva y propia arquitectura política.
El Frente Renovador (FR) no es un epifenómeno del que se vayan todos, obedece mucho más a la dinámica del radicalismo y peronismo local, pero ese análisis será para otro momento. Esta alianza de sectores del PJ y la UCR, acompañó al Frente para la Victoria desde el primer momento y formó parte de ese proyecto económico -y acá es donde me quiero detener-, una de las piedras fundamentales donde construyó su hegemonía política la Renovación. Y es el resquebrajamiento del modelo económico que inició en el 2003 una de las razones centrales que hace tambalear hoy en día el edificio Renovador.
En la mayoría de los análisis y comentarios que escucho sobre el retroceso político y la crisis interna del FR, la disputa entre elencos políticos hacia dentro y la recesión “explican todo”, pero hay más detrás de eso. Sin dudas que ambos elementos mencionados tienen una destacada relevancia a la hora de comprender este proceso político, pero no se agota en lo estrictamente actual, y el Conductor del FR lo sabe.
El final del proyecto socioeconómico que lo vio nacer
Volvemos al año 2002, dónde el país buscaba reactivar su economía y reconstruir la legitimidad de la política. En este marco se generó un nuevo escenario “con centro en la inyección de dinero en el mercado doméstico, motorizado por la emisión, el gasto público y especialmente la Obra Pública” (Medina, 2020, p.5).
En el caso de Misiones, fue una continuidad con los ‘90, ya que en esa década el agro (sobre todo la yerba) perdió su vigor y centralidad en la economía provincial, y, como lo plantea González Villar, Sintes y Báez (2004), el aumento del empleo público, los servicios, la construcción y el comercio fueron las formas de absorber a quienes migraron de la chacra a la ciudad en busca de trabajo.
No obstante, los años 2000 trajeron al neokeynesianismo como estrategia para la economía, y -gracias al contexto internacional favorable de las commodities- parecía la panacea política para los gobiernos de esta época, dónde el mayor símbolo era la Obra Pública, que también era la medida para otros ámbitos como:
La política educativa con el número de escuelas construidas, a la política sanitaria con el número de hospitales o CAPS (Centros de Atención Primaria de la Salud), a la política turística con la edificación de una cruz o una costanera, y al desarrollo económico con la construcción de un parque industrial (Medina, 2020, p.16).
A este contexto hay que sumar la capacidad de cooptación mediante el empleo público, que generaba una red de lealtades mediante la cual el que ingresaba -si era obsecuente- podía lograr que algún familiar también entre. Todo esto en una provincia donde lo público es una de las pocas salidas laborales existentes.
Sin embargo, esta forma de hacer política vio el fin de su sustento en 2023 con la llegada del gobierno libertario, con su casi nula distribución de recursos a las provincias, su política de desregulación de la economía y la recesión que generó. Cabe señalar que el modelo anterior ya estaba en estado crítico durante el gobierno de Alberto Fernandez, con una inflación que no daba tregua, y hacía insostenible seguir financiando el gasto público de la misma manera. No solo porque no ingresaba el mismo dinero por el campo, sino porque desde el 2011 el empleo privado dejó de crecer en la Argentina.
Entonces, el modelo político y económico con el que nació la Renovación, implosionó, y la respuesta que recibió fue la receta neoliberal: la desfinanciación de todo lo público, la desregulación del precio de la yerba mate, la apertura de las fronteras comerciales y el aumento del costo de vida (sobre todo, servicios y alquileres).
Es decir, las principales fuentes de empleo de la provincia fueron golpeadas, y es así que docentes, colonos, policías, médicos, enfermeros, comerciantes, albañiles y empleados municipales, vieron el culpable en el gobierno provincial, en lugar de la presidencia de la Nación. Es por eso que en las protestas del año pasado fue muy presente el lema “el problema es provincial”. A esto hay que sumarle el problema de la vivienda, respecto a los altos precios de los alquileres en la Capital provincial, y el recorte de fondos al IPRODHA, que imposibilita cumplir con las necesidades habitacionales. Con esto no quiero justificar al FR (que, por ejemplo, en la cuestión de los salarios docentes siempre se ubicó junto a la provincias que peor pagan), pero su política le era redituable al menos hasta el 2023, dónde obtuvo el 64% de los votos para la gobernación.
Tan solo 2 años después de la elección recién mencionada, el FR mantuvo el primer lugar en el escenario provincial, pero alcanzando apenas el 29% de los votos en un comicio con muy baja participación. Y en las nacionales del mismo año, obtuvo el segundo lugar con Herrera Ahuad a la cabeza, su mejor cuadro político. Si bien, en las nacionales la discusión es otra, fue un duro golpe para el partido gobernante, y ni siquiera el control total de los medios provinciales pudo maquillar la derrota.
La renovación neo 5.0, nuevo, new age, blend... o los intentos de reinvención
Un nuevo proyecto político-económico necesita de un nuevo elenco que lo lleve a cabo, y a esto se suma el inevitable paso del tiempo. La obsesión de todo líder político es que su proyecto lo trascienda después de su desaparición, y para ello es necesario un recambio generacional que pueda continuar la tarea. El politólogo Maurice Duverger (1957)** plantea que el proceso de recambio siempre tiene resistencias, pero que en partidos altamente centralizados esto se da de manera más sencilla, gracias al poder que concentra el jefe político.
En Misiones, esto se ve materializado en el slogan de la Renovación neo 5.0, el cual va acompañado de nuevas y jóvenes caras, que no vienen de la política tradicional y que a su cargo tienen entes del Estado provincial que simbolizan los nuevos focos donde Rovira quiere hacer pie para lograr configurar su provincia Start-Up. Entonces, a Silicon Misiones podemos sumarle también otros rubros como la Biofábrica o InBioMis (Instituto de Biotecnología Misiones), que no solo representan un “capricho” del Ingeniero, sino un intento de construir nuevas bases económicas.
No obstante, la aparatosa estética de lo Start-Up no cayó bien por dos motivos principales, el primero fue el choque que produjo esta propuesta innovación con la situación educativa, sanitaria y urbana de la provincia. En otras palabras, el lujo de Silicon Misiones contrasta mucho con los barrios sin cloacas, las escuelas en mal estado y CAPS sin equipamientos. A los misioneros no les cayó bien esta estética pomposa con respecto a la precariedad en la que se vive.
El otro motivo es que, si bien son los sectores que se mencionaron son de los más pujantes actualmente, generan divisas y demandan mano de obra, esto lleva tiempo e inversión, y son pocos y exclusivos los puestos de trabajo que logran. Todo esto, ante una crisis y un desempleo galopante, que no encuentra su resolución a la manera del 2003, con políticas de subsidio al consumo y los servicios, y la expansión del empleo y obra pública como punta de lanza.
La fortaleza territorial, el aumento de la oferta opositora y los castigos ejemplares
Al observar las elecciones provinciales que se desdoblaron de la nacional, los oficialismos siguen manteniendo el poder. Las claves de esto: el foco de la discusión es local, y el peso del capital político de las intendencias (en Misiones el FR sigue conduciendo casi la totalidad de los municipios). No obstante, el aumento -y fragmentación- de la oposición en la provincia generó -al menos en apariencia- un equilibrio de poderes, plasmado en la Legislatura y en el Concejo Deliberante de Posadas, dónde la mitad de las bancas pertenecen a opositores.
Aquí, hay que hacer la salvedad de las posiciones y alianzas de estos “opositores”, ya que en el caso de los legisladores que ingresaron por el partido Por la Vida y los Valores que encabezó Ramón Amarilla, -a excepción de él mismo- son del FR (parecido a los libertarios blue de Massa en PBA). Después la LLA y el PAyS tienen una actitud condescendiente, y acceden a acompañar en las votaciones legislativas. Ante este escenario, la Renovación sigue holgada en el control del poder.
En otro frente, el social y laboral, la estrategia del gobierno provincial es la del disciplinamiento. Las protestas del año pasado pusieron en jaque al rey que parecía intocable, pero los rencores no saben de tiempo, y la reprimenda del gobierno a los trabajadores que encabezaron las protestas no tardaron en llegar. Los primeros detenidos -sin juicio previo- fueron un grupo de policías (entre ellos, el diputado electo Amarilla), luego, los docentes -que sí contaron con dicha instancia legal-.
Se sentenció a los referentes Mónica Gurina y Leandro Sánchez por desobediencia judicial y entorpecimiento del normal funcionamiento de los medios de transporte. Una sentencia de por más injusta e inconsistente, pero la intención de un Poder Judicial (compuesto por los elegidos del signo político que controla la mayoría legislativa hace más de dos décadas), es la del castigo ejemplar, disciplinamiento. Miedo, para que nadie más se atreva a desafíar a este gobierno. A esto se suman medidas de la política educativa para restringir aún más los derechos laborales.
Ante este complejo escenario, el FR cuenta con el factor de que no hay una oposición que pueda canalizar y representar el descontento con el oficialismo, expresado ante todo en la peor elección de la Renovación en su historia (hasta ahora). Tal vez, su mayor amenaza sean ellos mismos, sus conflictos internos y no encontrar la forma de reinventar su forma de hacer política. En cuanto a los misioneros ¿encontraremos un camino de desarrollo o seguirá profundizandose este modelo de desigualdad donde se salvará el que pueda?
Notas
* Pero en estados federales, donde existen unidades subnacionales que se constituyen en comunidades cívicas y que pueden tener sus propias instituciones y tradiciones políticas, puede haber cierta variación en la práctica de la democracia a lo largo del territorio. Digo cierta variación, ya que al estar insertas dentro de un mismo régimen democrático, la libertad que tienen las distintas unidades subnacionales para alejarse de la norma nacional es limitada. (Behrend, 2011, p. 251)
Bibliografía
Behrend, J. (2011) Introducción: política subnacional y democracia. Revista SAAP, Vol. 5, Nº 2, pp. 249-260
Duverger, M. (1957). Los partidos políticos. Fondo de Cultura Económica.
González Villar, C., Sintes, L., & Báez, A. (2004). La constitución de la pobreza regional. Editorial Universitaria Universidad Nacional de Misiones
Medina, A (2020). La Obra Pública como Campo Social. El caso de Misiones -1991-2007. (Tesis de grado, Universidad Nacional de Misiones)


Fiel creyente de que todas las personas somos intelectuales -como decía Gramsci-, impulso este medio con el fin de generar herramientas para pensar crítica e históricamente. Profesor y Licenciado en Historia. Bostero, fanático de Charly García, Borges y LeBron James.
Pd: no se me ocurrieron descripciones tan buenas como las de mis colegas
